EL JUEGO COMPULSIVO ES UNA ENFERMEDAD

Identificada por la Asociación de Psiquiatría Americana como "Apuesta Patológica",  es un desorden de control de impulsos que causa las mismas consecuencias negativas que otras adicciones.

EL JUEGO COMPULSIVO NO DISCRIMINA

Los apostadores compulsivos vienen de todas las condiciones sociales y se ven tal como usted.

Usted no puede ser demasiado inteligente, demasiado viejo, demasiado joven, demasiado exitoso, o demasiado religioso como para no desarrollar un problema de juego y apuestas. No hay modo seguro de predeterminar quien sufrirá de este desorden.

EL JUEGO COMPULSIVO ES FÁCIL DE NEGAR

A diferencia de otras adicciones, el jugador compulsivo  carece de muchos de los signos externos que son indicadores del problema. No hay ninguna prueba de sangre para determina la capacidad de apuesta de una persona.

Los jugadores compulsivos se ven como cualquier otra persona hasta las etapas posteriores del desorden. El jugador no va a entorpecer su discurso ni tropezará cuando camina. Podrá convencerse a sí mismo y a los demás de que tiene un problema temporal de dinero y que todo pronto se resolverá.

EL JUGADOR COMPULSIVO PUEDE SER TRATADO

El Estado Peruano y los gremios representativos de la industria del juego estamos comprometidos en tratar este problema y proporcionar el apoyo necesario a los individuos y familias que estén siendo afectadas por la apuesta compulsiva.

ASESORAMIENTO PROFESIONAL

Los terapeutas entrenados y consejeros de adicción pueden ayudar al apostador a entender esta adicción y a desarrollar nuevas habilidades para enfrentar el stress y la tensión de la vida diaria. Programas Intensivos de Paciente Externo así como de Internado y tratamiento Residencial están también disponibles.

PROGRAMA DE AUTOEXCLUSION

Cualquier persona puede requerir voluntariamente su autoexclusión de salas de Casinos y Maquinas Tragamonedas. Ello implicará la prohibición del acceso del jugador compulsivo a las salas de juegos de azar en general así como la prohibición del cobro de cheques personales, tarjetas de crédito, recepción de publicidad e invitaciones directas para participar en juegos de azar.
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